Revista de Cine Versión Original 249. Escándalo

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Desde esta publicación, con humildad, expresamos nuestra desolación y el más absoluto rechazo ante el escándalo del acuerdo alcanzado en Bruselas entre la Unión Europea y Turquía, que permitirá devolver a territorio turco a todos los refugiados que en los últimos meses han llegado a Europa desde las costas del Egeo. Queremos denunciar un acuerdo inédito, que supone un giro radical en la política migratoria y un serio retroceso en materia de derechos humanos. En otras palabras, la Unión Europea ha decidido comprar, con el desembolso de una partida extraordinaria de 3.000 millones de euros adicionales al Gobierno de Ankara y otras contrapartidas, la contención de los refugiados fuera de las fronteras comunitarias y permitir la devolución a Turquía de todas las personas refugiadas que llegan a la Unión. Por mucho que huyamos de ella, la imagen de la Europa de los mercaderes vuelve a emerger como escandaloso colofón a la larga serie de acciones caóticas, confusas y represivas que en los últimos meses vienen adoptándose contra los refugiados en la Frontera Este. El acuerdo adoptado con Turquía viola los convenios internacionales y europeos ratificados por los Estados miembros que prohíben expresamente la devolución de personas que son objeto de persecución o víctimas de guerra. Es, por tanto, injustificable, y supondrá un incremento mayor si cabe del inmenso saldo de sufrimiento, dolor y muerte por parte de quienes siguen arriesgando cada día sus vidas mientras buscan bienestar, seguridad y protección a las puertas de Europa. Seamos claros: hay que exigir a los Estados miembros que defiendan la Convención de Ginebra y se atengan a los valores proclamados en sus constituciones y hay que demandar a la UE que ofrezca canales legales y seguros para acceder a nuestro territorio, garantizando la protección de los derechos humanos y la dignidad de estas personas que huyen del terror y la desesperación. Invitamos a toda la sociedad a expresar su rechazo inequívoco a este acuerdo, que condena a todos esos seres humanos -niños en su mayoría- a ver cercenados sus anhelos de libertad.

Europa sigue en la senda del capitalismo salvaje con su apoyo a las recomendaciones del FMI sobre políticas de empleo, sus recortes salariales, sus alarmas por terrorismo….pero sigue obviando las necesarias respuestas que se requieren para solventar el drama que pasan miles de personas a las que una convención, allá por el año 1951 y celebrada en Ginebra, llamó “refugiados”, dotándoles de un estatuto de protección, dotándoles en realidad de otro papel mojado más en la enorme cartera normativa con la que contamos, con la que se podría evitar la tragedia de la huida hacia ningún lugar, del sufrimiento, la persecución, la desprotección, la humillación, la confiscación de bienes, las sanciones…y en multitud de casos, la muerte. El número de “migrantes” y refugiados que cruzaron la frontera hacia Europa por mar o por tierra en 2015 superó el millón de personas, según información de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En la ingente cantidad de normas con las que contamos tenemos la directiva 2001 de protección temporal en caso de urgencia, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la convención internacional de los derechos del niño, la Convención del estatuto del refugiado o Convención de Ginebra de 1951. En nuestro país, España, la carta magna también protege a los refugiados en el artículo 13.4 de la Constitución española y recoge que “los ciudadanos de otros países y los apátridas podrán gozar del derecho de asilo en España“, un derecho también incluido en la Ley de Extranjería, donde se establece que una persona podrá ser demandante de asilo aunque no disponga de visado para permanecer en España; por último, también contamos con el Real Decreto 1325/2003 que prevé procedimientos de emergencia y de evacuación desde el origen que incluye la concesión de visados humanitarios y salvoconductos, documentación y permisos de residencia y trabajo, ayudas sociales y reagrupación… pero como todas estas normas no se cumplen estamos provocando el escándalo actual, el más despreciable.

Otros escándalos se describen en este monográfico a través de las películas recomendadas por los colaboradores de Versión Original: El escándalo de Larry Flint (Miloš Forman, 1996) por Adolfo Monje Justo; Spotlight (Thomas McCarthy, 2015) por Jorge Capote; El escándalo (José Luis Sáenz de Heredia, 1943) por Pedro Triguero-Lizana; La Calumnia (William Wyler, 1961) por María José Agudo; Escándalo (Akira Kurosawa, 1950) por Leonardo Brandolini; Saló o los 120 días de Sodoma (Pier Paolo Pasolini, 1975) por Daniel Marín; La dictadura perfecta (Luis Estrada, 2014) por Francisco Mateos Roco; The Bling Ring (Sofia Coppola, 2013) por Jorge Fidalgo Peralta; El crimen de Cuenca (Pilar Miró, 1979) por Pablo Pérez Rubio; Los pecados de Teodora (Richard Boleslawski, 1936) por Guillermo Triguero; El desafío: Frost contra Nixon (Ron Howard, 2008) por Carlos Martín; Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976) por José Manuel Rodríguez Pizarro; Henry, retrato de un asesino (John McNaughton, 1986) por Lorenzo Ayuso; La sombra del poder (Kevin Macdonald,  2009) por Luis Alberto Jiménez Acevedo; Fraude (OrsonWelles, 1973) por Rodrigo Arizaga Iturralde; La verdad duele (Peter Landesman, 2015) por David Recio Gil; La edad de oro (Luis Buñuel, 1930) por Juan Gorostidi; Toro salvaje (Martin Scorsese, 1980) por Pedro García Cueto; Garganta profunda (Gerard Damiano, 1972) y Lovelace (Rob Epstein y Jeffrey Friedman, 2013) por José Antonio García Sagardoy. Que disfruten de la lectura.