Revista de Cine Versión Original 256. El Capitalismo

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Para reflexionar sobre “El capitalismo en el Cine” será interesante ver un programa doble: Comandante (2003) y Looking for Fidel (2004), dos producciones del realizador americano Oliver Stone. El director de Platoon, Wall Street, Nacido el 4 de julio y JFK denunció que Comandante fue una película bloqueada por los Estados Unidos y culpó de ese bloqueo a la censura de la “mafia cubana” en Miami. Las presiones sobre la cadena de televisión privada HBO provocaron que esta pidiera a Stone, que estaba a punto de estrenar el documental en Estados Unidos, que volviese a Cuba y preguntara a Castro sobre los juicios y condenas contra más de 70 opositores bajo acusaciones de participar, con Washington, en la destrucción del sistema socialista cubano. La cadena le pidió también que interrogara al presidente de Cuba sobre el fusilamiento de tres secuestradores que intentaron llevarse desde La Habana una lancha de pasajeros a las costas norteamericanas, amenazando con matar a sus rehenes.

Stone volvió a Cuba y Fidel no puso ninguna objeción en participar en varias entrevistas (llegó a rodar treinta horas de material) que compusieron Looking for Fidel. En este segundo documental, después de una hora de alusiones constantes y obsesivas al capitalismo yanqui, Stone entrevista a los familiares de disidentes, a intelectuales marginados y vigilados por el régimen, a voces contrarias al control estatal de las libertades individuales, pero también muestra el clamor del pueblo cuando Castro se pasea por las calles de la Habana. Durante una ronda de preguntas realizada a ocho cubanos disidentes que secuestraron un avión para huir a los Estados Unidos, en presencia de Fidel Castro y de las cámaras del polémico realizador, todos los detenidos argumentaron “razones económicas” como motivo del delito. Ninguno de ellos tenía antecedentes penales y todos reconocieron que tenían cubierto las necesidades básicas, la casa, la comida, el trabajo y la sanidad. Fidel, respetuoso con las intervenciones de los presentes, toma la palabra y decide opinar como “líder espiritual”: “casi me apuesto cualquier cosa que en la cabeza de cada uno de ustedes estaba la esperanza de comprar un automóvil”. Castro no tuvo inconveniente que un director americano le preguntara sobre los asuntos más polémicos del régimen cubano, sabiendo que sus intervenciones estarían mezcladas con opiniones contrarias al actual gobierno anticapitalista. Trece años después el líder histórico de la revolución cubana decidió abandonar la lucha en la tierra a los 90 años, el 25 de noviembre de 2016, cuando se enteró que el próximo Presidente de los Estados Unidos sería un xenófobo multimillonario que hacía sus necesidades en una taza de oro de 18 quilates. Dio fin a 60 años de contienda, desde que desembarcó en Cuba con un grupo de rebeldes provenientes de México en 1956, para impulsar la guerrilla que pretendía derrocar a Fulgencio Batista, curiosamente con el apoyo económico y logístico del país de las barras y estrellas.

Me gustaría conocer la opinión de los españoles que actualmente no tienen asegurada su casa, o no les llega para alimentar a todos los miembros de la familia, sobre como se debe organizar la actividad económica de un país. Desconozco si alguno argumentaría que al menos en España podemos disfrutar de uno de los derechos básicos como es la libertad de expresión. La Libertad que ejerció recientemente un director de cine español en la recepción del Premio Nacional de Cinematografía, que entre bromas se le ocurrió decir lo que pensaba y que posteriormente ha sido condenado por la mayoría de la sociedad española. La libertad que ejerció Oliver Stone filmando el documental Comandante para que posteriormente fuera boicoteado, al igual que la última película del realizador español mencionado.

Para seguir reflexionado sobre el Capitalismo os invito a leer las recomendaciones de los colaboradores de Versión Original: Tiempos Modernos (Charles Chaplin, 1936) por José Manuel Rodríguez Pizarro; Arcadia (Costa-Gavras, 2005) y  El capital (Costa-Gavras, 2012) por Adolfo Monje Justo; El consejero  (Ridley Scott, 2013) por Daniel Marín; Los camaradas (Mario Monicelli, 1963) y El rey del tabaco (Michael Curtiz, 1950) por Francisco Mateos Roco; In Time (Andrew Niccol, 2011) por José Antonio García Sagardoy; Poder y Gloria (William K. Howard, 1933) por Guillermo Triguero; Lost River (Ryan Gosling, 2014) por Jorge Fidalgo Peralta; Ninotchka (Ernst Lubitsch) por Lorenzo Pascasio; Mercado de ladrones (Jules Dassin, 1949) por Pedro Triguero Lizana; Good Bye Lenin (Wolfgang Becker, 2003) por Raquel Abad y Fco Javier Millán; La punta del iceberg (David Cánovas, 2016) por Ángeles Pérez Matas; Las Hurdes [Tierra sin pan] (Luis Buñuel, 1932) por David Recio Gil; Margin Call (J. C. Chandor, 2011) por Luis Alberto Jiménez Acevedo; Robocop (Paul Verhoeven, 1987) por Rodrigo Arizaga; Uno, dos, tres (Billy Wilder, 1961) por Daniel Ponte Balas; Concursante (Rodrigo Cortés, 2007) por Jorge Capote; La caída de los dioses (Luchino Visconti, 1969) por Pedro García Cueto y El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013) por Carlos Martín. Que disfruten de la lectura.