Revista de Cine Versión Original 258. Fantasías

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El 10 de enero de 2016 falleció uno de los artistas más destacados de las últimas décadas. David Bowie será recordado por su música y por la profunda intelectualidad de su obra; el músico británico estaba profundamente ligado a la fantasía: muchas de sus canciones, sus actuaciones cinematográficas y algunos de los personajes que interpretó llevaron la fantasía a un nivel excepcional.

En 1969, la BBC utilizó su canción Space Oddity para la cobertura del lanzamiento y alunizaje del Apolo 11. Sería su primer gran éxito comercial. La historia del astronauta Major Tom hablaba de la sensación de flotar en el espacio desconectado de toda comunicación con la Tierra, y ya indicaba el interés del artista por la situación del hombre dentro del cosmos. Pero esa no fue su primera aproximación a la ciencia-ficción. Canciones anteriores y coetáneas a este hit también exploran temas de fantasía y mundos imaginarios. We are hungry Men (1967) habla sobre un científico que ha encontrado una solución a la superpoblación, y Cygnet Committee (1969) cuenta la historia de una revolución cultural que termina con ‘máquinas del amor’ matando civiles en las calles. Con su quinto álbum, The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972), Bowie se sumergió de lleno en el genero y narró la historia de Ziggy, un extraterrestre que revelaba a los habitantes de la Tierra que solo quedaban cinco años para que el planeta desapareciese.

Ziggy Stardust sería el primer alter ego de Bowie. Su caracterización sobre el escenario, una mezcla de fantasía y teatro japonés kabuki, se unía a una total inmersión en el personaje, que abandonará en el año 1973. Su siguiente álbum, Aladdin Sane (1973) tendría menos contenido de ciencia-ficción que el anterior. Destaca el tema Drive-In Saturday, situado en un futuro próximo en el que la población, menguante, es alentada a ver antiguas películas porno en un intento de enseñarles técnicas de reproducción. Diamond Dogs (1974) también estaba fuertemente anclado en el género y presentaba un mundo posapocalíptico lleno de referencias a 1984 de Orwell. Con este álbum abandonó el género en sus letras durante el resto de la década, pero las referencias no desaparecieron nunca de la música y de los videoclips del artista.

Sin embargo, su relación con la fantasía no se limita a su música. Bowie participó en varias películas llenas de imaginación y creó personajes icónicos que ya forman parte de la historia del cine.

En El hombre que cayó a la Tierra (Nicolas Roeg, 1976) David Bowie, en su primer papel protagonista, encarnó a un alienígena que llega a la Tierra en busca de agua para su planeta nativo, que padece graves sequías. El músico creó una interpretación oscura y compleja psicológicamente, y el público, que aún lo identificaba con Ziggy, lo reconoció fácilmente como un extraterrestre. El ansia (Tony Scott, 1983) volvió a sumergir a Bowie en el mundo de la fantasía. En esta cinta, mal acogida en su momento, pero objeto de culto en la subcultura gótica, Bowie es el marido de una vampira sedienta de sangre que colecciona amantes. En Dentro del laberinto (Jim Henson, 1986), el camaleónico artista aparece en el papel de Jareth, el Rey de los Goblins, que secuestra al hermano de Sarah (Jennifer Connelly) y la pone a prueba con juegos mentales, acertijos difíciles y trampas a lo largo de un laberinto al final de cual podrá recuperar al bebé. La película cuenta con varias interpretaciones musicales de Bowie, que compuso cinco canciones para la banda sonora. Este genio que bajó de las estrellas fallecido a los 69 años, tras varios meses luchando contra el cáncer, su música, y su fantasía, tendrán un sitio privilegiado en la historia del arte.

Las fantásticas recomendaciones del número 258 de la revista de cine Versión Original son las siguientes: La Fantasía (1940) por Francisco Mateos Roco; El hotel eléctrico (Segundo de Chomón, 1908) por Pablo Pérez Rubio; The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975) por Pedro Triguero-Lizana; Synecdoche, New York (Charlie Kaufman, 2008) por Daniel Marín; Dentro del Laberinto (Jim Henson, 1986) por Carlos Martín; The Fall. El sueño de Alexandria (Tarsem Singh, 2006) por Rodrigo Arizaga Iturralde; El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006) por Adolfo Monje Justo; La metamorfosis (Miguel Herrero, 1957) por David Recio Gil; Satiricón (Federico Fellini, 1969) por Elpidio del Campo Cañizares; Cemetery of Splendour (Apichatpong Weerasethakul, 2015) por José Manuel Rodríguez Pizarro; La Princesa Mononoke (Hayao Miyazaki, 1997) por Jorge Fidalgo; James y el melocotón gigante (Henry Selick, 1996) por Diego J. Corral; Bellísima (Luchino Visconti, 1951) por Gracia Iglesias Mínguez; Brazil (Terry Gilliam, 1985) por Guillermo Triguero; Big Fish (Tim Burton, 2003) por Raquel Abad y Fco. Javier Millán; Un amor entre dos mundos (Juan Diego Solanas, 2012) por José Rodríguez Naranjo; La novia cadáver (Tim Burton, 2005) por Encarna Fernández; Pesadilla en Elm Street (Wes Craven; 1984) por Marta G. Gómez; El Mago de Oz (Victor Fleming; 1939) por Jorge Capote; La vida secreta de Walter Mitty (Ben Stiller, 2013) por Ángeles Pérez Matas; Lady Halcón (Richard Donner, 1985) por Luis Alberto Jiménez Acevedo yCasanova (Federico Fellini, 1976) por Pedro García Cueto. Que disfruten con la lectura.