Revista de Cine Versión Original 267. Puentes

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Una de las construcciones urbanas más utilizadas en el cine son, sin duda, los puentes. Prueba evidente son los estudios sobre estas obras arquitectónicas y su vinculación con el séptimo arte. La aparición de un puente en una película puede llegar a identificar el lugar de la acción, y este lugar es fácilmente reconocible por cualquier espectador del mundo. Pero el puente no sólo nos recuerda un lugar, sino que en ellos transitan los protagonistas, en vehículos o andando. La aparición de un puente en el cine puede reforzar el paso de un lugar a otro, un lugar de peligro, o incluso un lugar en el que desarrollar un trabajo. También en un puente los personajes se interrelacionan y toman decisiones. Es tal la cantidad de situaciones fílmicas que los puentes han recogido que, incluso, se puede decir que el cine ha contribuido a generar una atracción especial sobre dichas construcciones, dotándolos de valores emotivos y estéticos, y acentúa su concepción más allá del objetivo evidente de pasar de una orilla a otra.

No tendríamos espacio en este editorial para repasar todos los puentes que han sido escenario de alguna película. Pero sí en cambio destacar los más representativos, como el puente de Brooklyn en Nueva York (Tarzán en Nueva York, Fiebre del sábado noche, La decisión de Sophie, Annie Hall, Soy leyenda), el puente de Rialto en Venecia (Muerte en Venecia, Indiana Jones y la última cruzada, Casino Royal), el puente Glienicke en Berlín (El puente de los espías), el puente de la calle 6 en los Ángeles (Grease, Terminator 2, La máscara), el Puente Nuevo en París (Un americano en París, Los amantes de Pont Neuf), el Puente Vecchio en Florencia (Una habitación con vistas, Hannibal), el Puente de Carlos en Praga (Misión imposible), y entre todos uno de los más míticos, el Golden Gate de San Francisco (Vértigo, El halcón Maltés, Entrevista con el vampiro, Superman, X-Men, El origen del planeta de los simios, Godzilla…).

El Golden Gate fue también el escenario del controvertido documental The Bridge (2007), dirigido, producido y escrito por Eric Steel, que resume un año de grabación (2004) en el puente, una película donde se muestran los suicidios reales de personas que decidieron quitarse la vida saltando desde 70 metros de altura. En promedio, durante los meses de filmación, una persona saltó de la estructura cada quince días. El documental causó controversia cuando los oficiales del Golden Gate levantaron cargos contra Steel por engañarlos respecto a sus intenciones. Él consiguió un permiso para grabar en el puente por varios meses y logró registrar veintitrés de los veinticuatro suicidios conocidos que ocurrieron durante la realización del documental. Eric Steel -productor ejecutivo de Las cenizas de Angela (Alan Parker, 1999), entre otras películas- decidió arrancar este proyecto cuando leyó el reportaje Jumpers (Saltadores) publicado en The New Yorker en 2003, donde el periodista Tad Friend se hacía eco del poder magnético que el Golden Gate ejercía sobre las personas con problemas. Desde que leyó el artículo, no pudo quitárselo de la cabeza, y el resultado de tal obsesión es un documental para el cual Steel colocó varias cámaras en puntos estratégicos del puente, y rodó cientos de horas captando los suicidios cometidos a lo largo de la filmación. El director entremezcla secuencias donde muestra la belleza del puente, así como del paisaje que lo envuelve, con escenas donde aparecen transeúntes que, en vez de tomar fotos como el resto de turistas, pasean erráticos junto a la barandilla. Hasta que actúan. Porque de pronto alguien salta el pasamanos, se coloca sobre el alféizar del puente y, casi sin darnos tiempo a reaccionar, se precipita. Después, el sonido de su cuerpo contra el agua.

El documental reactivó el debate sobre la sociedad en la que vivimos y sobre la ley del silencio que reina alrededor de un asunto, el suicidio, que causa más muertes que los conflictos bélicos, el sida y los accidentes de tráfico juntos. Además, el documental abre una vía de reflexión sobre la atracción que ejercen ciertos lugares como los puentes. Es la otra cara de estas obras arquitectónicas de innegable belleza.