Revista de Cine Versión Original 273. Extremadura en el Cine

Reyes Abades Tejedor nació en el seno de una familia muy humilde en 1949, en la localidad pacense de Castiblanco. Apenas sin patrimonio, en el entorno rural de una economía de supervivencia, su padre ejerce oficios casi furtivos como la pesca en el río Guadiana o abandonaba por largas temporadas la familia para trabajar en Francia y Bélgica, como un designio fatal al que toda Extremadura se vio abocada durante décadas. Esto obliga al niño a abandonar la escuela con diez años para sustituir al padre en el cuidado del huerto y de unos olivos, empujado prematuramente a la vida de los adultos. La precariedad económica durante el franquismo les obligó a emigrar a Madrid cuando Reyes tenía 13 años; más tarde recalaron en Francia, Luxemburgo, Bélgica para volver a Madrid a los 16 años, donde queda solo porque sus padres vuelven a Castilblanco. A esa edad pasa por docenas de oficios temporales, y compaginará el servicio militar con ocupaciones variopintas hasta tomar contacto con el mundo del cine en 1968, de la mano de Manuel Baquero, en cuya empresa trabaja como aprendiz. Como se sabe, los efectos especiales nunca han sido objeto de estudios reglados, por lo que la experiencia y el contacto con maestros será toda la base del aprendizaje. Poco a poco, sus trabajos como ayudante van capacitándolo hasta atender personalmente sus primeros encargos, entre los que sobresale Curro Jiménez, cuyos efectos especiales le encarga el productor Antonio Molina, pero no será hasta 1979 cuando pueda ver su nombre en los títulos de crédito de una película, El corazón del bosque, de Manuel Gutiérrez Aragón y, posteriormente, en el popular programa de televisión La segunda oportunidad, en la que se recreaban accidentes de tráfico. Tras la consolidación de su propia empresa, con el apoyo incondicional de Mari y la colaboración de sus hijos, sus trabajos se abren a otros ámbitos: spots publicitarios, programas de televisión, teatro, campañas institucionales o eventos públicos. Entre estos últimos destacan la Expo de Sevilla (Abades es el autor de la cabalgata de los doce meses del año) o la ceremonia del encendido del pebetero olímpico por Antonio Rebollo, el arquero que disparó la flecha en la inauguración de Barcelona 92. Para televisión Abades ha colaborado en numerosas series entre las que sobresalen El Quijote (Manuel Gutiérrez Aragón), La forja de un rebelde (Mario Camus), Los jinetes del alba (Vicente Aranda), La Regenta (Fernando Méndez Leite) y otros muchos trabajos que lo convirtieron en uno de los talentos más notables que ha dado Extremadura.

Durante décadas Reyes Abades lideró los efectos especiales del Cine Español. Para confirmarlo, no hace falta nada más que recorrer su palmarés en los Goya: 40 nominaciones y nueve estatuillas, por Balada triste de trompeta, El laberinto del fauno, El lobo, Buñuel y la mesa del rey Salomón, Tierra, El día de la bestia, Días contados, Beltenebros y ¡Ay, Carmela! Ya en la tercera edición de los Goya en 1989 obtuvo tres candidaturas, y en la última estuvo doblemente nominado con Oro y Zona hostil. Además de su trabajo en el cine español, también fue el más solicitado cuando un equipo de cine llegaba a España. Ahí están desde El regreso de los tres mosqueteros, Los fantasmas de Goya, La mula, El misterio de Well, Che: guerrilla, Los señores del acero o la reciente El hombre que mató a Don Quijote, de Terry Gilliam. Durante su trayectoria profesional participó en más de 300 películas y se especializó en hacer realidad las locuras y sueños que se le ocurrían a los grandes del cine, desde Buñuel a Almodóvar, pasando por Carlos Saura, Mario Camus o Guillermo del Toro.

En vida recibe muchas distinciones por su trabajo, entre las más importantes la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y la Medalla de Extremadura. En 1996 Reyes Abades fue galardonado por el Festival de Cine Español de Cáceres en reconocimiento a su trayectoria. Desde ese año decidió colaborar en el proyecto de la Fundación ReBross con el fin de promocionar el cine español en su tierra, Extremadura. Fue idea suya que el Festival concediera anualmente un premio a extremeños que trabajaban en el cine español. Como directivo de la Academia de Cine trabajó incansablemente para que el Festival de Cine Español de Cáceres tuviera relevancia en el panorama nacional. Lo consiguió en 2008, cuando el Festival fue galardonado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España con el Premio González Sinde por la promoción del Cine Español y la Ayuda humanitaria. En 2012 la Fundación ReBross decidió agradecer tantos años de colaboración denominando al Premio que se concedía a los profesionales extremeños, Premio Reyes Abades. Galardón que han recibido el actor Daniel Holguín, la diseñadora de vestuario Montse Sancho, la ayudante de producción Carmen Sánchez de la Vega, el proyecto ‘Serradilla de Cine’, el director artístico Marcelo Pacheco y el estilista Pepe Reyes. Este año Reyes Abades iba a celebrar con la organización el 25 aniversario del Festival, para la ocasión propuso como premiado a un profesional que admiraba, el Director de Arte natural de Zarza de Granadilla, Federico García Cambero. Me dijo que llamara al galardonado para informarle de la noticia, que él se encargaría de entregarle el Premio que llevaba su nombre. Dos días después de la conversación su corazón dejó de latir, el 2 de febrero se fue de nuestras vidas el Maestro de los efectos especiales, una persona admirable, muy querida. Una perdida muy dolorosa.