Revista de Cine Versión Original 208. INOCENTES

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Cuando se sufre un estado de preocupación constante por el mantenimiento de las actividades culturales y sociales de la Fundación ReBross, resulta un alivio la recepción y lectura de los artículos enviados por los colaboradores de esta singular revista de cine. El compromiso de estos apasionados por el séptimo arte y la calidad de sus textos provocan una satisfacción que obliga el agradecimiento. Esta preocupación, que deriva de la situación actual de las publicaciones culturales en España, contrasta con el número de personas, aficionados al cine y la lectura, que se han acercado a la Fundación para participar en Versión Original. Cuando el futuro de ésta resulta más incierto, recibimos mayor apoyo, mayor compromiso, mayor colaboración, mayor rigor, generando los mejores números editados por ReBross desde los inicios de esta publicación. Como ejemplo, este monográfico dedicado a los “Inocentes en el cine”, de cuyo contenido tengo el placer de informarles.

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María José Agudo nos aconseja una obra maestra como es Suspense (The Innocents; Jack Clayton, 1961), para que reflexionemos sobre la inocencia de los dos niños huérfanos, que junto a la institutriz (Deborah Kerr), protagonizan esta gran película. María Laura Gutiérrez Jiménez nos habla de un condenado en la prisión de Alcatraz que recibe un injusto castigo en Homicidio en primer grado (Murder in the first; Marc Rocco, 1995). Marta Gómez-Moreno nos sugiere Halloween, el origen (Halloween; Rob Zombie, 2007), donde un pequeño inocente en el seno de una familia disociada se convierte en un obsesivo psicópata. Estefanía García Saíd recuerda a los verdaderos inocentes de la historia del cine con el documental The Hollywood Ten (John Berry, 1950), los diez de Hollywood que fueron a la cárcel por negarse a responder a las preguntas de los miembros del comité anti-comunista. Aarón Rodríguez Serrano presenta Martyrs (Pascal Laugier, 2008), una dramática historia de una niña inocente que sufrió años de tortura y vejación. Andrés Zaplana selecciona un clásico, Furia (Fury ; Fritz Lang,1936), el ajusticiamiento de un inocente por una masa inconsciente y manipulada. Daniel Marín elige una película del prestigioso actor y director Clint Eastwood, Ejecución inminente (True Crime; Clint Eastwood, 1999), donde un joven inocente va a ser ejecutado por un delito que no cometió. Y otro filme de Easwood aconseja Marco Antonio Núñez, Mistic River (Ídem; Clint Eastwood, 2001), donde la inocencia de Dave (Tim Robbins) viaja en el asiento trasero de un coche de policía. David Recio Gil prefiere El Proceso Paradine (The Paradine case; Alfred Hitchcock, 1947), en el que el maestro del suspense implica al espectador en un veredicto de inocencia. También Pedro Triguero-Lizana se decanta por el maestro Hitchcock, con la estupenda Falso culpable (The Wrong Man; Alfred Hitchcock 1956), donde a Manny Balestrero (Henry Fonda) se le acusa injustamente de un delito.

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Lorenzo Ayuso coincide en el actor protagonista, Henry Fonda, unos de los intérpretes que reflejaba al perfecto hombre inocente, hasta que protagonizó Hasta que llegó su hora (C’Era una volta il West; Sergio Leone, 1968). José María Santiago hace alusión a la inocencia de los indígenas del ártico frente a la civilización del hombre blanco en Los dientes del diablo (The savage innocents; Nicholas Ray, 1960). José Ramón Otero Roko escribe, entre otros temas, del sometimiento del pueblo inocente a manos del aristócrata alemán Munchhausen en Las Aventuras del Baron Munchhausen (Münchhausen; Josef von Báky, 1942). Juan Carlos Hidalgo, que participó en la gestación de Versión Original y a quien ahora agradecemos su vuelta, recomienda la contemporánea Miss Bala (Gerardo Naranjo, 2011), que narra el injusto trato que reciben las mujeres en la sociedad mexicana del siglo XXI. El incansable Pedro García Cueto cuenta la terrible historia de la muerte de un bebé inocente en El inocente (L´innocente; Luchino Visconti, 1976). Rodrigo Arizaga Iturralde propone El Fugitivo (The Fugitive, Andrew Davis, 1993), la persecución de un conocido inocente, el doctor Richard Kimble (Harrison Ford). Y como guinda, José Manuel Rodríguez Pizarro rememora una de las películas más importantes del cine español, Los santos inocentes (Mario Camus, 1984), película de la que conocemos muchos detalles y anécdotas, gracias a la amistad que mantenemos desde hace años con Mario Camus y con el encargado de los efectos especiales de esta magnífica obra, el ilustre extremeño Reyes Abades. Los dos nos hablaron largo y tendido de su trabajo en Extremadura, y de una inocente grajilla, la Milana bonita.

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