Revista de Cine Versión Original 204. PADRES

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A Fernando Viñuela, que cuando su salud se deteriora le entristece pensar en la molestia que supondrá para sus hijos.

Fue mi padre el que nos trasmitió, a mi hermano Tinti y a mí, esta maldita afición al séptimo arte. Fue, por tanto, el inductor inconsciente de este singular proyecto llamado Versión Original, que desde 1993 une a desinteresados aficionados al cine de toda España.

Recuerdo que desde muy jóvenes veíamos con mi padre estupendas películas emitidas por aquella televisión en blanco y negro, mientras nos informaba, con pronunciación castellanizada, de los actores americanos más conocidos del momento. Este aprendizaje compartido nos ha impregnado de una pasión por el cine que se mantiene desde hace décadas y ha provocado que nuestro trabajo, nuestras relaciones, nuestros proyectos, estén vinculados al mundo del celuloide.

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Este número dedicado a los “padres en el cine” tiene quiere ser, sobre todo, un reconocimiento a nuestro PADRE, la persona que encendió la llama de esta afición que nos ha llevado a trabajar generosamente en la edición de publicaciones y la organización de actividades relacionados con la gran pantalla. Reconocimiento que tiene que extenderse a los padres de los colaboradores, aquellos, que como el mío, han orientado la vida de sus hijos hacia la cultura cinematográfica. Así Andrés Zaplana dedica su artículo a sus padres escribiendo sobre Matar a un ruiseñor, para recordar al progenitor Atticus Finch (Gregory Peck); Pablo Sánchez escribe sobre un padre huidizo interpretado por Federico Luppi en la interesante Extasis; Pedro Triguero-Lizana describe al padre desdichado (Anton Gorchev) en Cuerno de cabra; María José Agudo nos presenta el estupendo trabajo de Brad Pitt, el padre severo y autoritario de El árbol de la vida; el texto de Lorenzo Ayuso habla de una cinta generacional donde un hijo (Mario Van Peebles) homenajea, como pretende este editorial, el legado de su padre (Mevil Van Peebles) en Baadasssss!; Joaquín Vallet nos recuerda la relación de Bruno con su padre (Lamberto Maggiorani) en el Ladrón de bicicletas; David Recio Gil hace referencia a una pequeña película de Luis Buñuel (Don Quintín el amargao) protagonizada por Fernando Soler; Aarón Rodríguez reflexiona sobre la existencia de un buen padre en la polémica Anticristo, con el convincente Willian Dafoe; Rodrigo Arizaga relata la dolorosa búsqueda de un padre (Jack Lemmon) para encontrar a su hijo en Desaparecido; Ramón Alfonso nos informa, a través de Padre, de cómo la imagen idílica de un progenitor puede ayudar a un hijo a sobrevivir junto a su madre en situaciones adversas; Pedro García Cueto ha seleccionado la historia de un presunto padre (Omar Sharif) en el clásico Doctor Zhivago; María Laura Gutiérrez honra al padre más aterrador de la historia del cine, que en su opinión es Jack Nicholson en El resplandor; Marco Antonio Núñez dibuja al padre (Omero Antonutti) distante y misterioso que se ausenta de la vida de su hija Estrella en El sur; José María Santiago encuentra de nuevo a Omero Antonutti, pero en esta ocasión adoctrinando excesivamente a su hijo en Padre Patrón; Joaquín Torán elige para este homenaje un filme sobre padres (Paul Newman y Tom Hanks) e hijos en un contexto mafioso: Camino a la perdición; David Garrido se centra en la negativa herencia de los padres (James Coburn & Nick Nolte) en la estupenda Aflicción; y para cerrar este monográfico José Manuel Rodríguez recuerda a su padre con la magistral obra del japonés Yasujiro Ozu: Cuentos de Tokio.

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Tengo que reconocer que me gustaría que mis hijos también se aficionaran al cine, desde cualquiera de sus vertientes. Para ello les invito a que vean conmigo películas que puedan generar este vehemente entusiasmo por el lenguaje audiovisual. Pero lo que de verdad me gustaría sería parecerme a mi padre. Su paciencia, su honestidad, su responsabilidad, su humildad, su amistad es lo que me gustaría trasmitir a mis hijos, aún siendo consciente que nunca llegaré a conseguirlo: es tanta la admiración…

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