Revista de Cine Versión Original 233. La Publicidad

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La industria cinematográfica ha recurrido a la publicidad como herramienta indispensable para que cada nueva producción alcance el mayor impacto social. Cuando se habla de una película, se habla también de la sala de proyección como lugar de explotación de la misma y de los espectadores como clientes y consumidores. Por eso, al igual que se cuida el lanzamiento y promoción de cualquier producto, el cine diseña un plan de marketing que cubra todos los ámbitos publicitarios (radio, televisión, prensa, exteriores, etc), ámbitos que permitan arropar la promoción de la película que desea estrenar. En la actualidad internet se convierte en el mayor aliado de una industria que no sólo busca seducir a los espectadores generando expectación previamente a cada estreno, sino también la participación colectiva de los participantes y usuarios de este tipo de medios que interactúan a través de comentarios, opiniones y recomendaciones, convirtiéndose a su vez en altavoces de la información.

Por su parte, la publicidad recurre a las técnicas cinematográficas, y a los profesionales del séptimo arte, para rodar sus campañas promocionales. La publicidad se ha convertido en una parte tan importante del negocio audiovisual como los propios actores o los efectos digitales. Somos conscientes de que en tal o cual escena ha aparecido el nombre de cierta bebida o el protagonista conduce un vehículo en concreto, del que se aseguran que veamos el logotipo y la marca. Pero las cosas están cambiando. El siguiente paso, lógico por otra parte, es que, en lugar de financiar la presencia de un determinado producto en una película, se contrate a los más reconocidos directores para dirigir un anuncio publicitario. Además, los realizadores no tienen complejos en trabajar para las agencias publicitarias, no dejan de contar historias, con un objetivo diferente al de sus obras para la gran pantalla, pero con grandes dosis de creatividad. El resultado son cortometrajes; y la posibilidad de ver un experimento audiovisual, quizá de primera magnitud, que llegará a muchos espectadores, futuros clientes. De esta recíproca relación surgen los festivales internacionales de publicidad y comunicación donde se exhiben y el jurado premia, como en los festivales de cine, las mejores campañas presentadas por publicistas. Tanta es la proliferación de estos certámenes que ya los hay que se dedican a una temática concreta, como el Madrid Fashion Film Festival, donde se celebra el talento cinematográfico unido a la moda.

En definitiva el cine y la publicidad caminan actualmente de la mano, y Versión Original nos muestra en este monográfico distintas vinculaciones a través de dieciséis películas recomendadas. Publicistas que protagonizan películas como Pijama para dos (Delbert Mann, 1961), sugerencia de Alejandro González Clemente, No (Pablo Larraín, 2012) de Daniel Marín, Gigantes y juguetes (Yasuzo Masumura, 1958) de Guillermo Triguero, Un cierto día (Ermanno Olmi, 1969) de Pablo Sánchez y Una mujer de cuidado (Frank Tashlin, 1957) de Pedro Triguero-Lizana; otros profesionales de la comunicación son los protagonistas de Gracias por fumar (Jason Reitman, 2005), propuesta de Francisco Mateos Roco, Es… el gurú, una incontrolable tentación (Stephen Herek, 1998) de Carlos Martín, El club de la lucha (David Fincher, 1999) de Rodrigo Arizaga Iturralde, Los idus de marzo (George Clooney, 2011) de José Manuel Rodríguez Pizarro y el El show de Truman (Peter Weir, 1998) de Jonay Armas; relacionado con estrategias empleadas para la comercialización de un producto y para estimular su demanda están Nebraska (Alexander Payne, 2013), invitación de Ismael Crespo, La red social (David Fincher, 2010) de María Laura Gutiérrez Jiménez, Están vivos (John Carpenter, 1988) de Víctor Aertsen, y Matinee (Joe Dante, 1993) de Raquel Abad Coll y Francisco Javier Millán; un producto generado por la relación de las grandes empresas con los directores más reconocidos: Beat The Devil (Tony Scott, 2002), invitación de Lorenzo Ayuso; y finalmente la única producción española, Vida conyugal sana (Roberto Bodegas, 1974), consejo de José María Santiago, una película singular protagonizada por José Sacristán, un abogado que está preocupantemente obsesionado con los anuncios, ya sea en el periódico, en la radio o en la televisión.

Con este ejemplar sobre “La publicidad y el cine” iniciamos un nuevo año de Versión Original. Un año más repasando la historia del cine a través de películas inolvidables, con el entusiasmo intacto, con la humildad obligada, con la ilusión compartida, con la necesidad de seguir aprendiendo, con el propósito de compartir, con el deseo de recomendar y con el objetivo de seguir disfrutando del cine y la lectura. Esperamos que nos sigan acompañando.