Revista de Cine Versión Original 234. Directoras

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Estoy impartiendo un taller de cine a mis alumnos de OMOAE (asignatura alternativa a la Religión), con la intención de trabajar en la alfabetización audiovisual y la educación en valores. Obviamente, el taller comienza con la búsqueda de información sobre los inicios del cine y, en toda la documentación que barajamos, no aparece la mujer, salvo las actrices que daban vida a los personajes femeninos de las películas mudas. La historia pretende olvidar a la parisina Alice Guy, que a lo largo de su vida produjo, dirigió o colaboró en más de mil películas, que comenzó en el año 1894 trabajando al lado de León Gaumont y participó en los primeros tiempos del cinematógrafo asistiendo a la exposición que hizo de su invento Louis Lumiere. Es la autora de la primera película de la historia del cine (El hada de los repollos, 1986), la primera que se había filmado en el mundo, al menos la primera que contaba una historia… de hadas, semanas antes de que lo hiciese Georges Méliés.

Alice Guy Blaché nació en París en el año 1873. Su padre era escritor y eso la llevó a desarrollar su amor por la literatura y, posteriormente, por otras artes. Trabajó como secretaria con León Gaumont, fotógrafo y pionero de la industria del cine, lo que hizo posible que en el año 1895 conociese a Louis Lumiére, quien les mostraría un nuevo invento: una cámara que hacía que las fotos tuviesen movimiento.

Fue la primera mujer cineasta, la primera narradora visual del cine, la fundadora del cine como narración cultural y la primera persona que dirigió una película en la Historia del Cine. Llegó a competir con Hollywood, como productora y directora independiente y se adelantó a sus contemporáneos y a su tiempo. Fue la primera en usar grabaciones con un gramófono al mismo tiempo que las imágenes y fue la productora de una de las primeras películas a color, la primera en utilizar efectos especiales, usar la doble exposición del negativo, las técnicas de retoque, la cámara lenta y rápida, y el movimiento hacia atrás. Dirigió, produjo y supervisó más de seiscientas películas, que tocaban todos los géneros fílmicos, desde cuentos de hadas a parábolas religiosas, comedias románticas o películas policíacas. Fue la primera persona que dirigió una película en la que todos los protagonistas eran negros, en 1912, Un tonto y su dinero. Jugó un papel clave en la producción de las primeras películas sonoras, aspecto de su carrera casi siempre ignorada. Fue propietaria y directora de su propio estudio de cine. Sin duda se merece estar entre las figuras más importantes del séptimo arte.

Alice Guy no fue una mujer feminista, al menos no lo era de una manera consciente; sin embargo, son muchas las películas filmadas por ella en las que la mujer es protagonista de su destino; siempre peleó para que los hombres entendieran que no había ningún problema en que una mujer estuviese delante o detrás de la cámara, dirigiendo. Tal vez sabía que adoptar posiciones abiertamente feministas en Hollywood podía cerrarle aún más puertas de las que ya le cerraban el hecho de haber nacido mujer.

Muchos son los estudios que reflexionan sobre la escasa participación de la mujer en el mundo del cine, valga este monográfico sobre “Directoras en el Cine” para fomentar el debate en torno a esta cuestión y recomendar excelentes películas dirigidas por mujeres. Estas son las obras seleccionadas: Sin techo ni ley (1985) de Agnés Varda por Alejandro González Clemente, La noche más oscura (2012) de Kathryn Bigelow por Carlos Martín, Un amour de jeunesse (Primer amor) (2011) de Mia Hansen-Løve por Daniel Marín, El camino (1964) de Ana Mariscal por David Felipe Arranz, Meshes of the afternoon (1943) de Maya Deren por Fernando Baños Fidalgo, La luz azul (1932) de Leni Riefenstahl por Guillermo Triguero, Crepúsculo (2008) de Catherine Hardwicke por Ismael Crespo, Where Are My Children (1916) de Lois Weber por Lorenzo Ayuso, Pelo Malo (2013) de Mariana Rondón por María José Agudo, Lost in translation (2003) de Sofia Coppola por María Laura Gutiérrez Jiménez, Las aventuras del príncipe Achmed (1926) de Lotte Reiniger por María Vaquero Argelés, Meek’s Cutoff (2010) de Kelly Reichardt por Pablo Sánchez Blasco, Te doy mis ojos (2003) de Iciar Bollaín por Pedro García Cueto, Vámonos, Bárbara (1978) de Cecilia Bartolomé por Pedro Triguero-Lizana, Ángeles rebeldes (1963) de Ida Lupino por Raquel Abad Coll, Mi otro yo (2013) de Isabel Coixet por Rodrigo Arizaga Iturralde, Declaración de guerra (2011) de Valérie Donzelli de Tomás Loyola Barberis, El intruso (2004) de Claire Denis por Víctor Aertsen, dos películas de Pilar Miró, Beltenebros (1991) y Gary Cooper, que estés en los cielos… (1990), sugerencias de David Recio Gil y José Manuel Rodríguez Pizarro, y dos películas iraníes destacadas por Francisco Mateos Roco: A las cinco de la tarde (2003) de Samira Makhmalbaf y Buda explotó por vergüenza (2007) Hana Makhmalbaf. El estudio también incluye un artículo de Luis D. Rivero sobre la identidad de la mujer en la historia del Cine, y una entrevista realizada por Marta Alvarado a la guionista y realizadora Virginia Yagüe. Que disfruten de la lectura.