Revista de Cine Versión Original 238. Milagros

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¿Quién se resiste a mencionar, entre los Milagros en el Cine, tema de este número, la existencia más que milagrosa de Versión Original? Si en el diccionario de María Moliner se define milagro como un “suceso que ocurre contra las leyes de la naturaleza, realizado por intervención sobrenatural de origen divino”, nadie puede negar que, tal como se ha puesto la naturaleza en los últimos años, algo de extraordinario hay en nuestra supervivencia.

Pero si lo observamos de cerca, confirmaremos que ese “milagro” es fruto del compromiso y la complicidad de un grupo admirable de aficionados al cine, a la lectura y a la cultura en general, y por eso aprovecho la ocasión para agradecer esa entrega, porque nunca lo he hecho ni en público ni en privado, de uno de los colaboradores del equipo cuya inmensa aportación ha resultado imprescindible para mantener Versión Original: lleva más de una década trabajando desinteresadamente. Su tarea ha consistido en llevar la contabilidad para que la revista no sea un proyecto económicamente deficitario y derive en su desaparición. Pero también gestiona las suscripciones y los envíos mensuales a organismos públicos y privados; lleva el archivo de la revista, incluyendo la base de datos de películas y autores, tramita las subvenciones y ayudas, coordina la relación de los colaboradores con la publicación… La persona a la que me refiero es mi compañera Laura González. Eternamente agradecido. Como escribió T. S. Eliot, estas son “palabras privadas que te dirijo en público”.

Para saber de más milagros están las películas. Muchas hablan de sucesos extraordinarios que son más creíbles bajo el mágico manto del séptimo arte. Entre ellas, Simón del desierto (Luis Buñuel, 1965), película recomendada por Alejandro González Clemente, donde el penitente obra milagros como devolverle las manos a un ladrón al que se las amputaron por robar; La pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004), por Carlos Martín, que se centra en el realismo de la pasión y muerte de Jesús de Nazaret, previo al milagro de la resurrección; Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006), por Daniel Marín, donde el ser humano está al borde de la extinción porque ya no existe entre ellos el milagro de la vida; El hombre que no quería ser santo (Edward Dmytryk, 1962), por David Felipe Arranz, basada en la vida de Fray José de Copertino que, en momentos de éxtasis, flotaba y hasta volaba hacia el techo de la iglesia o las copas de los árboles; Lourdes (Jessica Hausner, 2009), por Francisco Mateos Roco, donde una mujer discapacitada viaja a Lourdes, legendario lugar de peregrinaje en los Pirineos, buscando consuelo o quizá un milagro; La palabra (Carl Theodor Dreyer, 1955), por Guillermo Triguero, obra maestra que nos ofrece la resurrección más milagrosa de la historia del cine; El manantial de la doncella (Ingmar Bergman, 1960), por Jorge Fidalgo Peralta, donde vemos brotar el agua milagrosa en el lugar donde yace el cuerpo asesinato de una joven y hermosa doncella; Un cuento chino (Sebastián Borensztein, 2011), por José Manuel Rodríguez Pizarro, cuando una vaca cae del cielo matando a la novia de una pareja que iba a recibir una propuesta de matrimonio; Sin miedo a la vida (Peter Weir, 1993), por Juan Gorostidi, que nos presenta la vida después del milagro de sobrevivir a un accidente aéreo; The Man From Earth (Richard Schenkman, 2007), por Lorenzo Ayuso, en la que la existencia de un hombre permanece ligada durante 14 milenios a la salud del planeta; Rompiendo las olas (Lars Von Trier, 1996), por Marco Antonio Núñez, donde una milagrosa sanación deriva en un peregrinaje increíblemente doloroso; La canción de Bernadette (Henry King, 1943), por María José Agudo, donde se narra la aparición de la Virgen María a una joven, hija de un humilde molinero de Lourdes; El milagro de Candeal (Fernando Trueba, 2004), por María Vaquero Pérez, que muestra el milagro solidario conseguido por la música de Carlinhos Brown en Salvador de Bahía (Brasil); El general de la Rovere (Roberto Rossellini, 1959), por Pablo Sánchez Blasco, presenta la resurrección ficticia de un militar antifascista en la II Guerra Mundial; El cazador (Michael Cimino, 1978), por Pedro García Cueto, que hace referencia al milagro de la amistad en situaciones extremas; Los jueves, milagro (Luis García Berlanga, 1957), por Pedro Triguero-Lizana, donde se trama un falso milagro para que el pequeño pueblo de Fontecilla vuelva a su esplendor; El milagro de Anna Sullivan (Arthur Penn, 1962), por Raquel Abad, nos presenta el milagro obrado por una tutora basado en un hecho real; Ted (Seth MacFarlane, 2013), por Rodrigo Arizaga Ituralde, allí el milagro como por arte de magia tiene la forma de un osito de peluche que cobra vida; Magia a la luz de la luna (Woody Allen, 2014), por Toni Montesinos, en la que un célebre prestidigitador trata de desentrañar los falsos milagros de una joven vidente; y La dolce vita (Federico Fellini, 1960), por Víctor Aertsen, con la peculiar visión del maestro italiano sobre el milagro de la humanidad. Que disfruten con la lectura.