Revista de Cine Versión Original 244. El Invierno

PORTADA244WEB

Comenzamos un nuevo curso de Versión Original con la misma motivación de años anteriores, e incluso me atrevería a decir que mayor y mejor: las dificultades provocan a veces ese acicate. En esta temporada vamos a vestir muchas páginas de referencias cinematográficas, de imágenes sugerentes, de recomendaciones compartidas, de sentimientos verídicos. Iniciamos la anualidad con un número -este- que dedicamos al Invierno en el Cine. En febrero, abordaremos La bondad del ser humano en el celuloide. En marzo, coincidiendo con el XXIII Festival Solidario de Cine Español, apoyaremos las mejores producciones españolas del año, incidiendo en las películas dirigidas por mujeres. En abril publicaremos artículos sobre las célebres películas con Intrusos. En mayo revisaremos los mejores títulos sobre el movimiento Hippie. En junio os presentaremos los grandes Escándalos trasladados al cine. En verano, publicaremos una edición especial con motivo del número 250, el correspondiente a julio/agosto, invitando a escritores y críticos para que participen en esta efeméride con su película española favorita. En septiembre aconsejaremos filmes de grandes Compañeros de la historia del cine. En octubre recordaremos las inevitables Tentaciones del séptimo arte. En noviembre viajaremos con las Maletas más famosas de la gran pantalla. Y en diciembre, para conmemorar nuestro veintitrés aniversario, recomendaremos Solidaridad a través de grandes obras.

Estos son los textos escritos “antes del frío invierno”. Por José Manuel Rodríguez Pizarro, Los climas (Nuri Bilge Ceylan, 2006): “Es tiempo de soledades, de recogimiento y también de viajes, de emprender el camino hacia la Turquía profunda, aislada, cuajada de nieves y de la inmensidad de un blanco cegador”. Por Mª de los Llanos García Medina, Dublineses (John Huston, 1987): “La película se abre con la imagen de una calle fría nevada y oscura en el Dublín de 1904, solo iluminada débilmente por las farolas”. Por José Antonio García Sagardoy, Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008): “Todo está cubierto por una gruesa capa de nieve. Los árboles, antes verdes y frondosos, han perdido sus hojas y muestran un color blanco debido a la llegada del frío invierno”. Por Lorenzo Ayuso, The Last Winter (Larry Fessenden, 2006): “Ambientada en Alaska, el filme fotografía un inabarcable paisaje níveo, bajo cuya gruesa y esponjosa capa glacial dormita un peligro ancestral difícilmente descriptible”. Por Francisco Mateos Roco, Un corazón en invierno (Claude Sautet, 1992): “La causa del estado de hibernación de su corazón no halla explicación en el filme y deja al espectador en la duda de si se debe a una naturaleza inconmovible, si responde a un trauma del pasado, a un fracaso pretérito que le inculcó la glacial convicción de que el amor es más bonito escrito que vivido”. Por Daniel Marín, La eternidad y un día (Theo Angelopoulos, 1998): “En este invierno los lugares se vuelven extraños y abstractos, despojados de sentido y utilidad, diseminados por un paisaje helado”. Por Blanca García Jiménez, Fanny & Alexander (Ingmar Bergman, 1982): “El arranque del filme nos sitúa en Navidad, cuando el calor de las reuniones familiares lo convierte en un momento de felicidad para los dos niños”. Por Guillermo Triguero, El tesoro de Sir Arne (Mauritz Stiller, 1919). “Ambientada en la Suecia del siglo XVI durante un terrible invierno, se inicia con la fuga de tres mercenarios escoceses encarcelados por haber conspirado contra el rey sueco”. Por Jorge Fidalgo Peralta, El día de los forajidos (André de Toth, 1959): “Un western atípico donde hay que sumar el contexto narrativo de una historia que transcurre entre imponentes picos, silenciosos bosques y toneladas de nieve”. Por María José Chinchilla, Finisterrae (Sergio Caballero, 2010): “El invierno, el frío, como elemento que ayuda a ralentizar esta película, que suspende sus mensajes, los desnuda y los hace flotar. Nieva y nieva sobre los paños blancos de los fantasmas”. Por Pablo Jiménez, La cumbre escarlata (Guillermo del Toro, 2015): “La acción, en su parte final, se desarrolla en Reino Unido, en esa casa situada en mitad de la nada. Lugar muy poco apacible donde el frío y el invierno están presentes”. Por Pablo Sánchez Blasco, Jóvenes prodigiosos (Curtis Hanson, 2000): “Al principio llueve, y esta lluvia cae sobre el cristal de una ventana tras la que vemos a Grady Tripp, el protagonista del relato. Esta simple ventana actúa como un marco que retrata su estado vital, como un espejo que devuelve la melancolía y el frío íntimo asociados al personaje”. Por  Pedro Triguero-Lizana, El gran silencio (Sergio Corbucci, 1968): “Snow Hill, Utah, invierno de 1898. Un misterioso pistolero mudo, al que todos llaman Silencio llega a ese pueblo perdido del Oeste, en medio de un bello pero también duro paisaje montañoso, lleno de nieve”. Por Rodrigo Arizaga Iturralde, Rompenieves (Bong Joon-ho, 2013): “Ambientada en el año 2031 tras una catástrofe ecológica que ha provocado la glaciación del planeta, la trama presenta a los últimos supervivientes de la humanidad, refugiados en un enorme tren que circula sin parar por una vía que recorre la gélida superficie del planeta”. Por Tomás Loyola Barberis, Winter’s Bone (Debra Granik, 2010): “Lo primero que debemos reconocer en ella es su fotografía, que actúa como un protagonista más de un drama árido, de una trama densa, casi irrespirable, llena de miserias y subtextos, coronados por un invierno que, si bien no tiene nieve, resulta casi más frío y aterrador que otros más blancos y gélidos”. Por José María Santiago, 53 días de invierno (Judith Colell, 2006). “El invierno, por sus características meteorológicas de bajas temperaturas y poca luz, es la estación idónea para expresar metafóricamente la tristeza de las situaciones de soledad, problemas sentimentales y económicos que atraviesan los personajes centrales”. Por Raquel Abad Coll y Francisco Javier Millán, Kumiko, la cazadora de tesoros (David Zellner, 2014): “Ella, sin hablar apenas inglés, se convierte en una conquistadora de las Américas, y en concreto de los estados del norte, durante uno de los inviernos más cruentos de la toda la década”. Por Carlos Martín, El resplandor (Stanley Kubrick, 1980): “La nieve no es más que una pared imaginaria que retiene a la familia Torrance y donde la clave no está en los espíritus o los cementerios indios sobre los que se levanta el Overlook. El principal miedo es lo que se esconde en la habitación 237”. Por Luis Alberto Jiménez Acevedo, Fargo (Joel Coen, 1996): “Todo lo que ocurre a largo del metraje está justificado, está relacionado y carecería de importancia si la nieve no inundara toda la pantalla”. Por Pedro García Cueto, La infancia de Iván (Andréi Tarkovski, 1962): “El invierno centra la película, una obra lúcida que habla de la derrota y de la soledad, de los rostros de la infancia que se van convirtiendo en adultos por culpa de la locura de los hombres, de la guerra”. Por Vicente Rodríguez Lázaro, Sueño de invierno: Winter Sleep (Nuri Bilge Ceylan, 2014). “La influencia de una Naturaleza pobre y hostil, con sus inviernos punzantes y tristes se deja entrever también en los personajes principales”. Que disfruten con la lectura.